Subo la escalera, y ante mi, varias salidas. Solo distingo tres, pero se que hay más entre las sombras.
Una de ellas es una puerta pequeña, de la cual deduzco que podré entrar, a pesar de mi porte. Es atrayente, pero por alguna razón, se que no me conviene.
La segunda es una reja con un cerrojo. Toco mi bolsillo y recuerdo la llave que encontre unos pasillos atrás. Se que si voy por esa reja, podría sonar y despertar al guardían de esta zona.
La tercera es una ventana negra. Su marco está extrañamente decorado con sufrimiento. Está abierta, pero no deseo ir por ella, porque ya me han tocado ventanas similares y no me he encontrado con cosas de mi gusto al otro lado.
Las tres me llaman. Las tres callan.
Si elijo a alguna, las demás quedarán atrás. Otra opcion será buscar entre las sombras otra mas atractiva. Lo otro es devolverme por donde vine, y bajar esa escalera del demonio. Las horas pasan. Sólo el tiempo dirá.


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