jueves, febrero 03, 2005

Leyenda mental

Cuentan en el pueblo una pequeña leyenda de un muchacho que estaba atrapado en su propio hogar. Custodiado por su verdugo, sólo dormia y se alimentaba escasamente de lo que caía del techo. Pasaba el tiempo, y el chico crecía y crecía, pero su espacio diminuía. Las torturas constantes solo acrecentaban su malestar y sed de venganza. Planeaba como deshacerse de su cautor o como terminar su sufrimiento. Pero el dia mágico llegó. El suelo se abrió y la salida provocó que aquella mujer diera a luz a su hijo.

El muchacho olvidó su pasado, y una nueva vida comenzó. Al principio, todo fue cariño. Pero mientras pasaba el tiempo, todo iba oscureciendose. Del amor al odio un paso, y asi sucedió. Nuevamente su vida se convirtió en un martirio. En su pecho un dolor constante. Aquel cordón umbilical aun estorbaba, a pesar de su edad. Ese día sucedió: se cortó el lazo que lo unía con su autora. Ella se aleja a su rincón, y él, desorientado, sólo sigue su camino.

Con cierto grado de ceguera, ve a su alrededor, y aprende cosas buenas y malas. En el aire surge un olor putrefacto. Proviene de esa esquina. El lo comprende todo. Ahora es libre, como siempre quizo... y como nunca más lo querrá.

Uno nunca sabe lo que tiene hasta que lo pierde. Espero que, aunque sea así, me de cuenta de lo obvio. Espero que, aunque sea así, ella se de cuenta de lo obvio.

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