Atrapado en uno de los miles de cubículos de aquella habitación. A mi alrededor, tan sólo recuerdos que me atormentan y aprisionan. El líquido comienza a subir y la presión me aturde. Alcanzo a ver como las separaciones se alejan y el techo se acerca. Mi vista se nubla cuando siento un golpe en mi cabeza.
(...)
Rescataron a un hombre ahogado en sus propios pensamientos. Lo salvaron entre escombros de dudas y resentimientos. En realidad, todos creyeron que lo habían ayudado, pero fue el mismo que se ayudó.


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